Comparto la opinión de Munken, el extrañar a alguien suele tener un límite, y ciertamente, lo que enfría la relación es la falta de roce, el no compartir, hay parejas que viven en la misma ciudad por ejemplo, y se ven muy poco, y el tiempo que lo hacen no es de calidad, por lo que son parejas destinadas al fracaso, tarde o temprano. En esos casos, la distancia es relativa, allí habría una distancia no física, sino de alma...
Cuando la separación es física -y por un tiempo definido- en muchos casos suele ser una especie de prueba, se pone a prueba la solidez de la relación, la lealtad, la confianza, la paciencia, y muchas parejas terminan "repontenciadas" cuando por fín vuelven a estar juntos de forma contínua. Pero, hay casos, donde la relación no tiene bases firmes y la distancia influye negativamente.
En todo caso, independientemente de la solidez de la pareja, no creo que sea muy conveniente una separación por tiempo indefinido, o muy extenso... Después de un tiempo prudencial se debe buscar la manera de estar juntos físicamente otra vez.