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 Las mejores Poesías de todos los tiempos

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Astrea
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MensajeTema: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Dic 12, 2009 10:42 pm





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Volverán


(Gustavo Adolfo Béquer)



Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el alba en sus cristales,
jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores abrirán;

pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...,
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;

pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!









Última edición por Astrea el Miér Abr 21, 2010 7:33 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Dom Dic 13, 2009 11:57 am

Andres Eloy Blanco



LAS UVAS DEL TIEMPO




Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca...
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
vestidos de locura, con cacerolas viejas,
tambores de sartenes,
cencerros y cornetas;
el hálito canalla
de las mujers ebrias;
el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
anda por esas calles inventando piruetas,
y por esta balumba en que da brincos
la gran ciudad histérica,
mi soledad y tu recuerdo, madre,
marchan como dos penas.

Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas,
donde van las partidas al Haber de la Muerte,
por lo que viene y por lo que se queda,
porque no lo sufrimos se ha perdido
y lo gozado ayer es una perdida.

Aquí es de la tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
todos los hombres coman, al compas de las horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra;
en este gozo hay menos caridad; la alegría
de cada cual va sola, y la tristeza
del que está al margen del tumulto acusa
lo inevitable de la casa ajena.

¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
sin conocerse, con la buena nueva!
Las manos que se buscan con la efusión unánime
de ser hormigas de la misma cueva;
y al hombre que está solo, bajo un árbol,
le dicen cosas de honda fortaleza:
«¡Venid compadre, que las horas pasan;
pero aprendamos a pasar con ellas!»
Y el cañonazo en la Planicie,
y el himno nacional desde la iglesia,
y el amigo que viene a saludarnos:
«feliz año, señores», y los criados que llegan
a recibir en nuestros brazos
el amor de la casa buena.

Y el beso familiar a medianoche:
«La bendición, mi madre»
«Que el Señor la proteja...»
Y después, en el claro comedor, la familia
congregada para la cena,
con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
¡Madre, cómo son ácidas
las uvas de la ausencia!

¡Mi casona oriental! Aquella casa
con claustros coloniales, portón y enredaderas,
el molino de viento y los granados,
los grandes libros de la biblioteca
—mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
que hablaban de los reinos de la Naturaleza—.
Al lado, el gran corral, donde parece
que hay dinero enterrado desde la Independencia;
el corral con guayabos y almendros,
el corral con peonías y cerezas
y el gran parral que daba todo el año
uvas más dulces que la miel de las abejas.

Bajo el parral hay un estanque;
un baño en ese estanque sabe a Grecia;
del verde artesonado, las uvas en racimos,
tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
y mientras en los labios se desangra la uva,
los pies hacen saltar el agua fresca.

Cuando llegaba la sazón tenía
cada racimo un capuchón de tela,
para salvarlo de la gula
de las avispas negras,
y tenían entonces
una gracia invernal las uvas nuestras,
arrebujadas en sus talas blancas,
sordas a la canción de las abejas...

Y ahora, madre, que tan sólo tengo
las doce uvas de la Noche Vieja,
hoy que exprimo las uvas de los meses
sobre el recuerdo de la viña seca,
siento que toda la acidez del mundo
se está metiendo en ella,
porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
las uvas de la ausencia.

Y ahora me pregunto:
¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
más que tu amor, que me llevaba
a la dulce aninomia de tu puerta?
¡Oh miserable vara que nos mides!
¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!

Y esta es la lucha ante los hombres malos
y ante las almas buenas;
yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
por los campos frutales, pintada de hojas secas,
siempre recién llovida,
con pájaros del trópico, con muchachas de la aldea,
hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
y el queso que me guardas siempre para merienda?
Esa es la Gloria, madre, para un hombre
que se llamó fray Luis y era poeta.

¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
mi poesía andar como una reina!
¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
de metros y de escuela?
Tú eres mi madre, que me dices siempre
que son hermosos todos mis poemas;
para ti, soy grande; cuando dices mis versos,
yo no sé si los dices o los rezas...
¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
toda una vida absurda, la promesa
de vernos otra vez se va alargando,
y el momento de irnos está cerca,
y no pensamos que se pierde todo!
¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
y en la última uva libo la última gota
del año que se aleja,
pienso en que tienes todavía, madre,
retazos de carbón en la cabeza,
y ojos tan bellos que por mí regaron
su clara pleamar en tus ojeras,
y manos pulcras, y esbeltez de talle,
donde hay la gracia de la espiga nueva;
que eres hermosa, madre, todavía,
y yo estoy loco por estar de vuelta,
porque tú eres la Gloria de mis años
y no quiero volver cuando estés vieja!...

Uvas del Tiempo que mi ser escancia
en el recuerdo de la viña seca,
¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
hacia la devoción de tu vereda!
Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
donde va mi emoción sin compañera,
mientras los hombres comen las uvas de los meses,
yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.
Mi labio está bebiendo de tu seno,
que es el racimo de la parra buena,
el buen racimo que exprimí en el día
sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.

Madre, esta noche se nos muere un año;
todos estos señores tienen su madre cerca,
y al lado mío mi tristeza muda
tiene el dolor de una muchacha muerta...
Y vino toda la acidez del mundo
a destilar sus doce gotas trémulas,
cuando cayeron sobre mi silencio
las doce uvas de la Noche Vieja.
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Astrea
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Jue Ene 28, 2010 2:38 pm

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Pablo neruda

Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes está noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Jue Ene 28, 2010 8:02 pm

Fue entonces que apareció el zorro:
- Buen día - dijo el zorro.
- Buen día – respondió cortésmente el principito,
que se dio vuelta pero no vio a nadie.
- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...
- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...
- Soy un zorro – dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...
- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.
- Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
- Qué significa "domesticar" ?
- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?
- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar"
?
- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto
! También crían gallinas. Es su único interés.
Buscas gallinas ?
- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar"
?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."
- Crear lazos ?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más
que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito.
Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro
parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad
uno del otro. Tú serás para mí único en el
mundo. Yo seré para ti único en el mundo...
- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que
me ha domesticado...
- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...
- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.
El zorro pareció muy intrigado:
- En otro planeta ?
- Sí.
- Hay cazadores en aquel planeta ?
- No.
- Eso es interesante ! Y gallinas ?
- No.
- Nada es perfecto – suspiró el zorro.
Pero el zorro volvió a su idea:
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan.
Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro,
pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada.
Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los
demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me
llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además,
mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El
trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan
nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces
será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es
dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento
en el trigo...
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor... domestícame ! – dijo.
- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho
tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los
hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya
hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos,
los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame
!
- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás
al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba.
Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente
de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más
cerca...
Al día siguiente el principito regresó.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si
vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré
a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré.
Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré
el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca
sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que
haya ritos.
- Qué es un rito ? – dijo el principito.
- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo
que hace que un día sea diferente de los otros días, una
hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El
jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es
un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los
cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían
y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó
la hora de la partida:
- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.
- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún
mal pero tú quisiste que te domesticara.
- Claro – dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.
- Claro – dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.
Luego agregó:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya
es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós,
te regalaré un secreto.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes
no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes
no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más
que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él,
y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incómodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó.
– No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería
que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que
todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella
a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí
con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo
las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché
quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto.
Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial
es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito
a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan
importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin
de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú
no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado.
Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin
de recordarlo.
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SEBAS
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MensajeTema: PARA ASTREA   Dom Abr 18, 2010 12:26 pm

YO ADORO A BECQUER ASÍ ME GUSTA ESCRIBIR A MI BREVE PERO LLENO DE CONTENIDO, BECQUER EN UN VERSO TE DECÍA Y EXPRESABA UN MUNDO SALUDOS, SEBAS.
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MensajeTema: PARA ASTREA   Dom Abr 18, 2010 12:29 pm

NERUDA ES OTRO DE MIS ESCRITORES FAVORITOS, QUE GRAN POETA, ES DE JUSTICIA PONERLO AQUÍ.
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Ginger
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Jue Abr 22, 2010 12:43 am

ya con calma vendre despues a colocar algunas poesias que me parecen excelentes(no tengo la habilidad de escribir asi que solo me limitare a leer, y copiar lo q otros ya han hecho jejeje)
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Morgana
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Jue Abr 22, 2010 9:25 am

Ummmmmm la poesia no es mi fuerte, pero tratare de participar, de hacer un micro aporte pues.... [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
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Morgana
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Jue Abr 22, 2010 9:34 am

Prefiero a Edgar Allan Poe, y la única que conozco es "el cuervo", pero Guy de Maupassant se las trae tambien, busque un libraco que tengo de su obra y luego el Sr. google me la "emprestó para copiar"...

NOCHE DE NIEVE

La llanura está blanca, sin voz ni movimiento
Ni un ruido, ni un sonido; la vida se ha apagado.
Solo se escucha a ratos el fúnebre lamento,
que en un rincón del bosque lanza un perro extraviado.
No hay en el aire cánticos ni parvas en las eras.
Calló sobre los campos el invierno ceñudo.
Los árboles semejan fantasmas o quimeras
y cubren con sudarios su esqueleto desnudo.
La luna lleva prisa, parece que está yerta;
su redondez resbala por el azul de hielo,
mira triste a la tierra, y al verla tan desierta
huye por los espacios perdiéndose en el cielo.
Fantástica cascada de frío son sus rayos
vertiéndose en la helada llanura, y a lo lejos
la palidez difusa que siembra en sus desmayos
espejea en la nieve con siniestros reflejos.
¡Pobrecitos los pájaros sin cobijo abrileño!
Sopla entre escalofríos el viento en la alameda
y por mucho que ahuequen su plumaje de seda,
sus patitas se hielan y huye de ellos el sueño.
En las ramas desnudas, que tienen piel de hielo,
entre las frialdades de luna, viento y selva,
tiritan desvalidos, con un piar muy leve,
y esperan a la aurora, que acaso nunca vuelva.
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Ginger
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Jue Abr 22, 2010 10:25 pm

la poesia el cuervo se parece a tu estilo morgana

hay un poema, nada cursi, ni erotico, ni de amor,pero muy yo, en lo demasiado directo y poco sutil...prometo despues poner algo mas lindo [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Verdades Amargas
Yo no quiero ver lo que he mirado
a través del cristal de la experiencia;
el mundo es un mercado donde compran
honores, voluntades y conciencias.

Amigos: es mentira, no hay amigos:
la amistad verdadera es ilusión;
ella cambia, se aleja y desaparece
con los giros que da la situación.

Amigos complacientes sólo tienen
los que disfrutan de ventura y calma;
pero aquellos que abate el infortunio
sólo tienen tristezas en el alma.

Si estamos bien, nos tratan con amor,
nos buscan, nos invitan, nos adulan;
mas si acaso caemos, francamente,
sólo por cumplimiento nos saludan.

el que nada atesora, nada vale
y en toda reunión pasa por necio,
y por más nobles que sus hechos sean,
lo que alcanza es la burla y el desprecio.

En este laberinto de la vida
donde tanto domina la maldad
todo tiene su precio estipulado:
el amor, el parentesco y la amistad.

Lo que brilla no más tiene lugar,
aunque brille por oro lo que es cobre;
lo que no perdonamos en la vida
es el atroz delito de ser pobre.

Nada en el mundo es perfecto, puro y sano;
todo se halla a lo impuro entremezclado;
el mismo corazón, con ser tan noble,
cuantas veces se encuentra enmascarado.

Existe la virtud, yo no lo niego,
pero siempre en conjunto defectuoso;
hay rasgos de virtud en el malvado,
hay rasgos de maldad en el virtuoso.

La estupidez, el vicio y hasta el crimen
podrían tener su puesto señalado;
las llagas del defecto no se ven
si las cubre un diamante bien cortado.

Y a nadie habrá de herir lo que aquí digo,
porque ceñido a la verdad estoy;
me dieron a libar hiel y veneno;
veneno y hiel en recompensa doy.


Y si peco en las palabras toscas
de estas líneas oscuras y sin nombre,
doblando mis rodillas en el polvo,
¡pido perdón a Dios y no a los hombres!

_________________
¿Que es el amor? la soledad de ser uno, la alegria de ser dos, y el temor de poder ser tres.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Vie Abr 23, 2010 8:51 am

Excelentes poemas todos! Es un banquete de buena poesía...

Aquí dejo uno de Poe, para todos, y especialmente para Morgana que le gusta el estilo de uno de los pocos gringos buenos que ha existido, jajajajaja.

[b]Poema Las Campanas de Edgar Allan Poe[/b]



I
¡Escuchad el tintineo!
!La sonata
Del trineo
Con cascabeles de plata!
¡Qué alegría tan jocunda nos inunda al escuchar
la errabunda melodía de su agudo tintinear!
¡Es como una epifanía,
En la ruda racha fría,
la ligera melodía!
¡Cómo fulgen los luceros!
-¡Verdaderos Reverberos !-
Con idéntica armonía
A la clara melodía
Cintilando, cintilando, cintilando,
¡Cómo los cascabeles
van sonando!
Y en un mismo son, son único,
Que igualiza un ritmo rúnico,
Los luceros siguen fieles
Cascabeles, cascabeles, cascabeles
El son de los cascabeles,
Cascabeles, cascabeles, cascabeles
Cascabeles,
¡El son grato, que a rebato, surge en los cascabeles!

II
Escuchar el almo coro
Sonoro
Que hacen las campanas todas:
¡Son las campanadas de oro
De las bodas!
¡Oh, qué dicha tan profunda nos inunda al escuchar
La errabunda melodía de su claro repicar!
¡Cómo revuela al desgaire
Esta música en el aire!
¡Cómo a su feliz murmullo
Sonoro,
Con sus claras notas de oro,
Se aúna la tórtola con su arrullo,
Bajo la luz de la luna!
¡Qué armonía
Se vacía
De la alegre sinfonía
De este día!
¡Cómo brota
Cada nota!:
Fervorosamente, dice
la felicidad remota
Que predice.
Y a la voz de una campana, siguen las de sus hermanas
Las campanas,
Las campanas, las campanas, las campanas, las campanas,
las campanas, las campanas, las campanas,
En sonoro ritmo de oro, de almo coro, ¡las campanas!
III
¡Oíd cual suena el bordón!:
el bordón
De son bronco
Que pone en el corazón
El espanto con su son,
Con su son de bronce, ronco.
¡que tristeza tan profunda nos apresa al escuchar
Cómo reza, gemebunda, la fiereza del llamar!
Cómo su son taciturno,
En el silencio nocturno
Es grito desesperado
Que no es casi pronunciado
¡De aterrado!
Grito de espanto ante el fuego
Y agudo alarido luego,
Es un clamor que se extiende,
Que el espacio ronco, hiende
Y que llama;
Que defiende.
Y que clama, clama, clama,
Que clama pidiendo auxilio
En tanto que ve el exilio
De aquellos que el fuego, ciego y arrollador, empobrece
Y el fuego que ataca y crece,
Mientras se oye el ronco son,
El somatén del bordón,
Del bordón, bordón, bordón
¡Del bordón!
¡Cómo el alma se desgarra
Cuando el son del bordón narra
La aflicción
¡De aquellos que arruina el fuego!
Y, cómo nos dice luego
Los progresos que hace el fuego
-Que va a tientas como ciego-
El somatén del bordón,
¡Que es toda una narración!
¡Oh, la tempestad de ira
En la que el bordón delira
Y en que convulso, delira!
El alma escucha anhelante
la queja que da el bordón
Con su son;
El bordón que da su son,
El bordón, bordón, bordón,
¡El bordón!
Que es toda una narración el somatén del bordón
Del bordón, del bordón, del bordón
Del bordón, del bordón, del bordón
¡Del bordón!
El grito ante el infinito, cual proscrito, ¡del bordón!
IV
¡Escuchad cómo la esquila,
Cómo el esquilón de hierro,
Llama con voz que vacila,
Al entierro!
Qué meditación profunda nos inunda al escuchar
la errabunda y gemebunda melodía del sonar
¡Cómo llena de pavura
Su son en la noche obscura!
¡Cómo un estremecimiento
Nos recorre el pensamiento
que provoca su lamento!
Cuando sueña
La grave esquila de hierro, con su lúgubre toquido,
Con su lúgubre toquido que la medianoche llena.
¡Es que las almas en pena
Se han reunido!
¡Oh, la danza
Al son que toda la esquila,
En una noche intranquila,
Su tijera de luz lila,
Tocando en visión del Juicio la noche sin esperanza!
Entonces, ya no vacila
La grave voz de la esquila,
De la esquila, de la esquila, de la esquila,
de la esquila, de la esquila,
Sino que suena furiosa,
Con su voz cavernosa,
Y, en un mismo son, son único,
Que igualiza un ritmo rúnico,
Algún ronco rayo truena
Y se alumbra con relámpagos la noche sin esperanza,
Mientras las almas en pena
Giran, giran su danza
Bajo la triste luz lila.
Y en tanto se oye la grave, la grave voz de la esquila,
De la esquila, de la esquila,
De la esquila, de la esquila, de la esquila, de la esquila,
Y en el mismo son, son único,
Que igualiza un ritmo rúnico,
Mientras se oye, la triste, la triste voz
De la esquila,
De la esquila,
Furibundo rayo truena,
El relámpago cintila.
Y los espectros en pena
Danzan al son de la esquila,
De la esquila, de la esquila, de la esquila,
de la esquila, de la esquila,
Y en un mismo son, son único,
Que igualiza un ritmo rúnico,
Danzan al son de la esquila,
De la esquila, de la esquila,
de la esquila, de la esquila, de la esquila,
¡De la esquila!
Y mientras que el rayo truena,
Que el relámpago cintila
Y que con furor terrible, danzan las almas en pena,
Se oye la voz de la esquila,
De la esquila, de la esquila, de la esquila,
De la esquila, de la esquila,
la voz de cuento lamento ¡de la esquila!


Este poema es estremecedor... es increible... Poe no tenía comparación!
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Astrea
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Vie Abr 23, 2010 9:54 am

LOS HIJOS INFINITOS
Andrés Eloy Blanco

Cuando se tiene un hijo,
se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera,
se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga
y al del coche que empuja la institutriz inglesa
y al niño gringo que carga la criolla
y al niño blanco que carga la negra
y al niño indio que carga la india
y al niño negro que carga la tierra.

Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños
que la calle se llena
y la plaza y el puente
y el mercado y la iglesia
y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle
y el coche lo atropella
y cuando se asoma al balcón
y cuando se arrima a la alberca;
y cuando un niño grita, no sabemos
si lo nuestro es el grito o es el niño,
y si le sangran y se queja,
por el momento no sabríamos
si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.

Cuando se tiene un hijo, es nuestro el niño
que acompaña a la ciega
y las Meninas y la misma enana
y el Príncipe de Francia y su Princesa
y el que tiene San Antonio en los brazos
y el que tiene la Coromoto en las piernas.
Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala,
todo llanto nos crispa, venga de donde venga.
Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro
y el corazón afuera.
Y cuando se tienen dos hijos
se tienen todos los hijos de la tierra,
los millones de hijos con que las tierras lloran,
con que las madres ríen, con que los mundos sueñan,
los que Paul Fort quería con las manos unidas
para que el mundo fuera la canción de una rueda,
los que el Hombre de Estado, que tiene un lindo niño,
quiere con Dios adentro y las tripas afuera,
los que escaparon de Herodes para caer en Hiroshima
entreabiertos los ojos, como los niños de la guerra,
porque basta para que salga toda la luz de un niño
una rendija china o una mirada japonesa.

Cuando se tienen dos hijos
se tiene todo el miedo del planeta,
todo el miedo a los hombres luminosos
que quieren asesinar la luz y arriar las velas
y ensangrentar las pelotas de goma
y zambullir en llanto ferrocarriles de cuerda.
Cuando se tienen dos hijos
se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas,
toda la angustia y toda la esperanza,
la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega,
si el modo de llorar del universo
el modo de alumbrar de las estrellas.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Vie Abr 23, 2010 10:03 am

Ese es uno de los mejores poemas que se han escrito en el mundo, Astrea!
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Lun Abr 26, 2010 8:55 pm

Poema del Autor/a: Andres Eloy Blanco

La hija de Jairo:


Murió de nuevo un día… yo la amaba,

mas sin remedio se murió ese día…

-¡Vuelve, Rabino, vuelve!… - yo clamaba -

pero el Rabino rubio no volvía.



Pasó la niña veinte siglos muerta,

murió Cafarnaún de Palestina

y el alma mía, inútil y desierta,

lloraba de inmortal sobre las ruinas.



¡Y la amaba, la amaba… Su blancura

la buscaba en la blanca nebulosa,

su cabellera entre la noche oscura

y en el Poniente su color de rosa…



Y al fin la hallé… Escondida entre los tules

de una puesta de sol, estaba Ella;

su carne inmóvil entre dos azules

inauguraba la primera estrella…



Y la encontré más blanca todavía,

flotando en el azul, sin vestidura,

¡qué blanca estaba así!… la niña mía

tenía veinte siglos de blancura…



Clamé al Amor entonces… Voces buenas

dijeron a lo lejos: - Te ha escuchado! -

clamé al eterno Amor… y a mi lado

la blanca niña era una nube apenas…



Llegó el Amor. Los cielos fueron mudos,

su leve paso silenció la esfera,

llegó el eterno amor de pies desnudos,

maduro el trigo de la cabellera…



“No es muerta… duerme!… y le ordenó:

-¡Levanta!

y Ella se alzó, delgada de martirio,

y una voz le subió por la garganta

como una abeja que abandona un lirio.



Y ha vuelto a mí… su cabellera oscura,

su misma voz… pero en la mano fría

con veinte siglos de amasar blancura,

persiste el miedo de morirse un día….

El poema no está completo, y por alguna razón del destino, no lo consigo en ningún lado. Cuando lo encuentre completo lo pondré aquí, en lugar de éste.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Lun Abr 26, 2010 9:31 pm

SONETO DE LA RIMA POBRE

Andrés Eloy Blanco

Me das tu pan en tu mano amasado,
me das tu pan en tu fogón cocido,
me das tu pan en tu piedra molido,
me das tu pan en tu pilón pilado.

Me das tu rancho en tu palma arropado,
me das tu lecho en tu rincón sumido,
me das tu sorbo, a tu sed exprimido,
me das tu traje, en tu sudor sudado.

Me das, oh Juan, tu dame de mendigo,
me das, oh Juan, tu toma de pobrero,
tu clara fe, tu oscuro desabrigo,
y yo te doy, por lo que dando espero,
el oscuro esperar con que te sigo
y el claro corazón con que te quiero.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Lun Abr 26, 2010 9:34 pm

RIMA IV
Gustavo Adolfo Hitler, digo, Bécquer.

No digáis que agotado su tesoro,
De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
De fuego y oro vista;
Mientras el aire en su regazo lleve
Perfumes y armonías,
Mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
Las fuentes de la
vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;
Mientras la humanidad siempre avanzando
No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma
Sin que los labios
rían;
Mientras se llora sin que el llanto acuda
A nublar la pupila;
Mientras el corazón y la cabeza
Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
Los ojos que los
miran;
Mientras responda el labio suspirando
Al labio que suspira;
Mientras sentirse puedan en un beso
Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!

PD: Este, a mí entender, es uno de los poemas más hermosos que jamás se hayan escrito. Está entre los primeros 5.
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PanchoTronera
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Mar Abr 27, 2010 8:37 am





Carta a Usted

Señora:

Según dicen ya tiene usted otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.

Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho
pero el amor señora cuando llega el olvido
también tiene el derecho de un final distinguido.

Perdón... Si es que la hiere mi reproche... Perdón
aunque sé que la herida no es en el corazón
Y para perdonarme... Piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.

Pues sepa que una dama con la espalda desnuda
sin luto en una fiesta, puede ser una viuda.
Pero no como tantas de un difunto señor
sino para ella sola, viuda de un gran amor.

Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente
al menos al principio, ya no, naturalmente.
Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.

Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.
O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y... y usted una aventura.

Si... usted juró cien veces ser para siempre mía
yo besaba sus labios pero no lo creía.
Usted sabe y perdóneme que en ese juramento
influye demasiado la dirección del viento.

Por eso no me extraña que ya tenga otro amante
a quien quizás le jure lo mismo en este instante.
Y como usted señora ya aprendió a ser infiel
a mí así de repente me da pena por él.

Sí es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida
mirándome en los ojos de una desconocida.

Y también es posible que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo señora... Yo con sed o sin sed
nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.

Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por mí
sino por... por los amores que terminan así.

Pero vea señora... que diferencia había
entre usted que lloraba... y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro... Yo escribiendo estos versos.


José Angel Buesa (cubano)






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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Jue Abr 29, 2010 11:32 am

[b]Soneto Lxi de Juan Boscan[/b]

Dulce soñar y dulce congojarme,
cuando estaba soñando que soñaba;
dulce gozar con lo que me engañaba,
si un poco más durara el engañarme;
dulce no estar en mí, que figurarme
podía cuanto bien yo deseaba;
dulce placer, aunque me importunaba
que alguna vez llegaba a despertarme:
¡oh sueño, cuánto más leve y sabroso
me fueras si vinieras tan pesado
que asentaras en mí con más reposo!
Durmiendo, en fin, fui bienaventurado,
y es justo en la mentira ser dichoso
quien siempre en la verdad fue desdichado.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Jue Abr 29, 2010 11:33 am

Adónde van


(Silvio Rodríguez)
¿Adónde van las palabras que no se quedaron?
¿Adónde van las miradas que un día partieron?
¿Acaso flotan eternas,
como prisioneras de un ventarrón,
o se acurrucan entre las rendijas (hendijas),
buscando calor?
¿Acaso ruedan sobre los cristales,
cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van...?
¿Adónde van?

¿En qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿Adónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿Por dónde están las angustias,
que desde tus ojos saltaron por mí?
¿Adónde fueron mis palabras sucias
de sangre de abril?
¿Adónde van ahora mismo estos cuerpos
que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van...?
¿Adónde van?

¿Adónde va lo común, lo de todos los días:
el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿Adónde va la sorpresa,
casi cotidiana del atardecer?
¿Adónde va el mantel de la mesa,
el café de ayer?
¿Adónde van los pequeños terribles encantos
que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van..?
¿Adónde van?

(1975)
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:11 pm

Margarita (Rubén Darío)

"Margarita,
está linda la mar...
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento...
hoy siento
en el alma una alondra cantar:
Tu acento...
Margarita,
Te quiero contar un cuento.
Este era un rey que tenía
Un palacio de diamantes,
Una tienda hecha de día
Y un rebaño de elefantes,
Un kiosco de malaquita,
Y un gran manto de tisú,
Y una gentil pricesita,
Tan bonita, Margarita,
Tan bonita como tú.
Una tarde la princesa
Vio una estrella aparecer,
La princesa era traviesa
Y la quiso ir a coger;
La quería para hacerla
Decorar un prendedor
Que le luce con la estrella,
Verso, perla, pluma y flor...
Las princesas primorosas
Se parecen mucho a ti:
Cortan lirios, cortan rosas,
Cortan astros, son así...
Pues se fue la niña bella
Bajo el cielo y sobre el mar,
A cortar la blanca estrella
Que la hacía suspirar...
Y siguió camino arriba,
Por la Luna, y más allá;
Mas lo malo es que ella iba
Sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
De los parques del Señor,
Se miraba toda envuelta
En un dulce resplandor...
Y dice el rey: "¡Qué te has hecho!
¡Te he buscado, y no te hallé!
¡Y que llevas en el pecho
que encendido se te ve!"
La princesa no mentía
Y así dijo la verdad:
"Fue a buscar la estrella mía
en la azul inmensidad".
Y el rey clama: "¿No te he dicho
Que el azul no has de tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
¡El Señor se va a enojar!"
Y ella dice: "No hubo intento...
Yo me fui, y no sé porqué;
Por las olas y en el viento
Fui a la estrella y la corté..."
El señor dice enojado:
"¡Un castigo has de tener!
¡Vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver!"
La princesa se entristece
Por dulce flor de luz,
Cuando entonces aparece
Sonriendo el buen Jesús;
Y dice: "En mis campiñas
Esa rosa le ofrecí...
Son mis flores de las niñas
Que al soñar piensan en mí..."
***
Viste el rey ropas brillantes
Y luego hace desfilar
Cuatrocientos elefantes
A la orilla de la mar...
La princesita está bella
Pues ya tiene el prendedor,
Que le luce con la estrella,
Verso, perla, pluma y flor...
***
Margarita, está linda la mar,
Y el viento
Lleva esencia sutil de azahar:
Tu aliento;
Hoy siento
en el alma una alondra cantar:
Tu acento...
Ya que lejos de mí vas a estar,
Guarda, niña, un gentil pensamiento,
Al que un día te quiso contar
Un cuento".
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:12 pm

Andrés Eloy Blanco

"Los deditos de tus manos,
los deditos de tus pies,
uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete, ocho, nueve, diez...
De Chachopo a Apartaderos
Caminas Luz Caraballo,
Con violeticas de mayo,
Con carneritos de enero;
Inviernos de ventisqueros,
Farallón de tus veranos,
Con fríos cordilleranos,
Entre brincos y ajetreos,
Se te van poniendo feos
Los deditos de tus manos...
La cumbre te circunscribe
El solo aliento del nombre
Lo que te queda del hombre
Que quién sabe dónde vive...
Cinco años que no te escribe,
Diez años que no lo ves;
Y entre golpes y traspiés
Persiguiendo a tus ovejos
Se te van poniendo feos
Los deditos de tus pies...
El hambre lleva en sus cachos
Algodón de tus ovejos...
Tu ilusión cuenta sombreros
Mientras tú cuentas muchachos:
Una hembra, y cuatro machos.
Subida, bajada y brinco;
Y cuando pide tu ahínco
Frailejón para olvidarte
La angustia se te reparte
Uno, dos, tres, cuatro, cinco...
Tu hija está en un serrallo,
Dos hijos se te murieron
Los otros dos se te fueron
Detrás de un hombre a caballo...
¡La loca Luz Caraballo!
dice el decreto del juez
porque te encontró una vez
sin hijos y sin carneros,
contandito los luceros,
seis, siete, ocho, nueve, diez..."
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:14 pm

Los motivos del Lobo (Rubén Darío)


El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal;
el lobo de Gubia, el terrible lobo.
Rabioso, ha asolado los alrededores;
Cruel, ha deshecho todos los rebaños;
Devoró corderos, devoró pastores;
Y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
Fueron destrozados. Los duros colmillos
Dieron cuenta de los más bravos perros,
Como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
Al lobo buscó
En su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
Enorme, que al verle se lanzó feroz
Contra él. Francisco, con su dulce voz,
Alzando la mano
Al lobo furioso dijo: “¡Paz, hermano
Lobo!”. El animal
Contempló al varón de tosco sayal,
Dejó su aire arisco,
Cerró sus abiertas fauces agresivas
Y dijo: “¡Está bien, hermano Francisco!”.

“¡Cómo! –exclamó el santo– ¿Es el que tú vivas
de horror y de muerte?
La sangre que vierte
Tu hocico diabólico, el duelo y espanto
Que esparces, el llanto
De los campesinos, el grito, el dolor
De tanta criatura de Nuestro Señor,
¿No han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso tu rencor eterno
Luzbel o Belial?”

Y el gran lobo humilde: “¡Es duro el invierno
Y es horrible el hambre!” En el bosque helado
No hallé que comer; y busqué el ganado,
Y a veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azar
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso, o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre que iban a cazar”.

Francisco responde: “En el hombre existe
Mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
Desde hoy que comer.
Dejarás en paz
Rebaños y gentes de este país.
¡Qué Dios modifique tu ser montaraz!”

“Está bien, hermano Francisco de Asís”.

“Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa, tiéndeme la pata”.
El lobo tendió la pata al hermano
De Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
Y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
Y baja la testa, quito le seguía
Como un can de casa o como un cordero.
Francisco llamó a la gente a la plaza
Y allí predicó,
Y dijo: “He aquí una amable caza.
“El hermano lobo se viene conmigo;
Me juró no ser ya nuestro enemigo
Y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
A la pobre bestia de Dios”. “¡Así sea!”.
Contestó la gente de toda la aldea.
Y luego, en señal
De contentamiento,
Movió testa y cola el buen animal,
Y entró con Francisco de Asís al convento.

Algún tiempo el lobo estuvo tranquilo
En el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
Y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
Cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
El lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
Iba por el monte, descendía al valle,
Entraba a las casas y le daban algo
De comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día Francisco se ausentó. Y el lobo
Dulce, el lobo mano y bueno, el lobo probo
Desapareció, tornó a la montaña,
Y recomenzaron su aullido y su saña.

Otra vez sitióse el temor, la alarma,
Entre los vecinos y entre los pastores;
Colmaba el espanto los alrededores;
De nada servían el valor y el arma,
Pues la bestia fiera
No dio tregua a su furor jamás,
Como si tuviera
Fuego de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
Todos le buscaron con quejas y llanto,
Y con mil querellas dieron testimonio
De lo que sufrían y perdían tanto
Por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
A buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a la cueva halló a la alimaña.
“En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote –dijo– oh, lobo perverso,
a que me respondas: ¿por qué has vuelto al mal?
Contesta, te escucho”.
Como en sorda lucha habló el animal,
La boca espumosa y el ojo fatal:
“Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá, en el convento;
Al pueblo salía,
Y si algo me daban, estaba contento
Y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
Estaban la envidia, la saña, la ira,
Y en todos los rostros ardían las brasas
De odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos se hacían la guerra,
Perdían los débiles, ganaban los malos,
Hembra y macho eran como perro y perra,
Y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
Y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
Todas las criaturas eran mis hermanos:
Los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
Hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así me apalearon y me echaron fuera,
Y su risa fue como un agua hirviente,
Y entre mis entrañas revivió la fiera,
Y me sentí lobo malo de repente,
Mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
A me defender y a me alimentar,
Como el oso hace, como el jabalí,
Que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
Déjame existir en mi libertad;
Vete a tu convento, hermano Francisco,
Sigue tu camino y tu santidad”.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
Y partió con lágrimas y con desconsuelos,
Y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
Que era: “Padre nuestro, que estás en los cielos...”.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:17 pm

La hilandera. (Andrés Eloy Blanco)



Dijo el hombre a la Hilandera

en la puerta de su casa:

– Hilandera, estoy cansado,

dejé la piel en las zarzas,

tengo sangradas las manos,

tengo sangradas las plantas,

en cada piedra caliente

dejé un retazo del alma;

tengo hambre, tengo fiebre,

tengo sed... la vida es mala...

y contestó la Hilandera:

– Pasa.



Dijo el hombre a la hilandera

En el patio de su casa:

– Hilandera, estoy cansado,

tengo sed, la vida es mala,

ya no me queda una senda

donde no encuentre una zarza.

Hila una venda, Hilandera,

Hila una venda tan larga

Que no te quede más lino;

Ponme la venda en la cara,

Cúbreme tanto los ojos

Que ya no pueda ver nada,

Que no se vea en la noche

Ni un rayo de vida mala.

Y contestó la Hilandera:

– Aguarda.



Hiló tanto la Hilandera

Que las manos le sangraban.

Y se pintaba de sangre

La larga venda que hilaba.

Ya no le quedó más lino,

Y la venda roja y blanca

Puso en los ojos del hombre,

Que ya no pudo ver nada.

Pero, después de unos días,

El Hombre le preguntaba:

– ¿Dónde te fuiste, Hilandera,

que ni siquiera me hablas?

¿Qué hacías en estos días?

¿Qué hacías y dónde estabas?

Y contestó la hilandera:

– Hilaba.



Y un día vio la Hilandera

Que el hombre ciego lloraba;

YA estaba la espesa venda

Atravesada de lágrimas

Una gota cristalina

De cada ojo manaba.

Y el hombre dijo:

– Hilandera,

¡Te estoy mirando a la cara!

¡Qué bien se ve todo el mundo

por el cristal de las lágrimas!

Los caminos están frescos,

Los campos verdes de agua,

Hay un iris en las cosas

Que me las llena de gracia.

La vida es buena, Hilandera,

La vida no tiene zarzas

¡Quítame la larga venda

que me pusiste en la cara!



Y ella le quitó la venda,

Y la Hilandera lloraba,

Y se estuvieron mirando

Por el cristal de las lágrimas;

Y el amor, entre sus ojos,

Hilaba.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:19 pm

Coplas del amor viajero (Andrés E. Blanco)

Ya pasaste por mi casa,
A flor de ti la sonrisa...
Fuiste un ensueño de gasa;
Fuiste una gasa en la brisa...

Te vi flotar en la bruma
Que tu blancura aureola,
Como un boceto de espuma
Sobre un pedestal de ola.

Yo, me he buscado el lucero
Que a Belén lleve el camino,
Preso por lazos de acero
Al potro de mi destino,

Pensé, “En sus brazos, con ella,
Romperé, acero, tus lazos,
¿Para qué quiere una estrella
quien tiene al cielo en los brazos?”

Y tan cerca llegue a verte
Que te rozaba mi dedo...
Tuve miedo de quererte...,
Y ya es querer tener miedo.

Ansiosos, se han emboscado
En mis ojos mis antojos,
Y tú también me has besado
Veinte veces con los ojos.

Y tu mano pasionaria
Aquella noche huyó en vano,
Porque mi mano corsaria
Fue gavilán de tu mano.

Y he sentido que temblaban
Tus labios en el café,
Cuando mis pies se angustiaban
Acorralando tu pie...

Pero te vas sin dejar
Ni una huella en el camino...
Sombra azul que cruza el mar
La borra el azul marino...

No sé si me olvidarás
Ni si es amor este miedo;
Y sólo sé que te vas,
Yo sólo sé que me quedo

Tal vez mañana, un mañana
Remoto, traiga a tu lado,
Como el Sol, por tu ventana,
Un rayo azul del pasado.

Releyendo viejas cosas
Y evocando cosas idas,
Entre amarillentas rosas
Y epístolas desvaídas,

Encontrarás al acaso
Estas coplas del camino,
Como en el fondo de un vaso
Roto una mancha de vino.

Al oído de la nieta
Tu voz de abuela hablará:
“Son los versos de un poeta
que no sé si existe ya...”

Ella dirá: “¿Cómo era?
¿Cruzará ignotos países?
¿Y cual tú, sombra viajera,
tendrá los cabellos grises?”

Yo, entretanto, junto al mar,
Esperaré tu venida,
Y en un eterno esperar
Se me pasará la vida.

Y mi canción irá sola
Hacia donde tú te pierdes...
Donde ella pase, la ola
Tendrá un dolor de aguas verdes...

No sé si me olvidarás
Ni si es amor este miedo;
Yo sólo sé que te vas,
Yo sólo sé que me quedo.

Y que si te quise ayer,
Hoy te siento más tirana,
Y si así crece el querer,
¡Cómo te querré mañana!
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:20 pm

Sonatina (Rubén Dario)

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros escapan de su boca de fresa,
Que ha perdido la risa, que ha perdido el color,
La princesa está pálida en su silla de oro,
Está mudo el teclado de su clave sonoro,
Y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales,
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
Y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
La princesa persigue por el cielo de Oriente
La libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver en sus ojos la dulzura de luz,
o en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al Sol por la escalera luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
a perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
Ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
Ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Están tristes las flores por la flor de la corte,
Los jazmines de Oriente, los nelumbios del Norte,
De Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
En la jaula de mármol del palacio real;
El palacio soberbio que vigilan los guardas,
Que custodian cien negros con sus cien alabardas,
Un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(la princesa está triste, la princesa está pálida)
¡Oh, visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(la princesa está pálida, la princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

“Calla, calla, princesa –dice el hada madrina–;
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor”.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:21 pm

Niño Campesino. (Miguel Otero Silva)

La choza enclenque y parda lo acunaba en su puerta
Con el orgullo ingenuo de las ramas torcidas
Que balancean al viento la flor que les nació.
Era un niño terroso que miraba el barranco.
Era un niño harapiento,
Con los ojos inmutables del indio,
Y los rasgos ariscos del negro.
Uno cualquiera de los cien ml niños
Que nacen en las chozas marchitas de mi tierra.

Yo me detuve ante la puerta,
Y el niño en la choza
Arrancó su mirada impasible del barranco
Para fijarla en mí.
Yo le dije:
– ¿Estás solo?
Y él habló con la voz cadenciosa del indio:
– Las flores del barranco son amigas.
(Era un niño poeta;
yo lo había presentido los ojos profundos).
– Pero, ¿no tienes miedo?
Y él habló con la voz jactanciosa del negro:
Yo soy el macho, ¿sabe?
Mi hermanita se jue con mamá a cortar leña.
(Era un niño valiente;
Yo lo había presentido en sus rasgos audaces).

Después le hablé del palpitar del río,
Del verde hecho ternura en la hondonada
Y del verde bravío de la montaña.
Él me dijo que amaba el silbido del viento,
Y el azul valeroso de los cielos desnudos,
Y el canto y el plumaje de los pájaros.
(era un niño pintor,
o músico,
o poeta).

Sirvióme agua de la tinaja grande,
Y cuando me marchaba
Me tendió la sonrisa fraterna de los negros.
Y se quedó mirando su paisaje
Aferrado a la choza
Como la flor del árbol.

Yo descendí la cuesta
Desbandando mi palomar de angustias
Por los niños poetas,
Por los niños pintores,
Por los niños artistas
Que nacen en las chozas de mi tierra
Y se quedan mirando barrancos
Para toda la vida.
Por las obras que nunca han de nacer,
Porque están en el mundo con las manos cortadas
Esos niños terrosos de las chozas marchitas.
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:27 pm

A Florinda en Invierno (Andrés E. Blanco)


“Al hombre mozo que te habló de amores
dijiste ayer, Florinda, que volviera,
porque en las manos te sobraban flores
para reírte de la Primavera.

Llegó el Otoño; cama y cobertores
Te dio en su desojar la enredadera
Y vino el hombre que te habló de amores
Y nuevamente le dijiste: Espera.

Y ahora esperas tú, visión remota,
Campiña gris, empalizada rota,
Ya sin calor el póstumo retoño

Que te dejó la enredadera trunca,
Porque cuando el amor viene en Otoño,
Si lo dejamos ir, no vuelve nunca.”
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:30 pm

La vaca Blanca (Andrés E. Blanco)

“De un amor que pasó, como un paisaje
visto del tren, cuando se va de viaje,
de un romance de un mes, en un cobijo
del llano, una mujer me dejo un hijo.

Ella murió, y abrieron una fosa
Y allí metieron el residuo humano
Y una cúpula azul sobre una losa
Fue el mausoleo: el cielo sobre el llano.

Y me dejó un pequeño
Así de grande y como flor de harina,
Con unos ojos como para un sueño
Y el laberinto de su lengua china.

Yo vine de muy lejos para verle. Tenía
Las pestañas muy largas; me miró fijamente
Y me mostró la lengua bajo la calva encía,
Con una picardía
De granuja que dice: ¿Qué me verá esta gente?

Tuvo hambre. Yo anduve de covacha en covacha
Comprándole su leche al niño ajeno;
Cada vez que encontraba a una muchacha
Con cierta gula le miraba el seno.

Había seis mujeres;
Eran cinco doncellas y una vieja arrugada;
Eran diez pechos para los placeres
Y dos que no servían para nada.

Pasé por el corral y hallé en la puerta
La vaca blanca y su ternera muerta.
Y se vino hacia mí la vaca blanca,
Una estrella en la frente y una cruz en el anca...

Mi niño era de nieve, su ternera de armiño;
Por su ternera, yo le di mi niño.

Y era aquel despertar por la mañana,
Cuando rompía el sueño
El mugir de la vaca en la ventana
Y el breve ordeñador iba al ordeño.

Y aquella boca en el pezón colgante
Y aquel mirar de vaca, mansamente,
Y después, él delante
Del testuz, y la vaca le lamía la frente.

Hoy le enterramos. Vino
La fiebre y en dos días se me fue. En el camino
He encontrado la vaca; por la tierra albariza
Se acercaba a lo lejos su dolor de nodriza.

Los dos nos arrimamos, y se puso a mirarme,
En la frente dolida se le avivó el lucero
Y sus ojos remotos parecían hablarme
Del dolor que le daba de perder mi ternero.

Y la nodriza y todo
Cuanto en el llano tuve, se me quedó en el llano.
La vaca me miraba... me miraba de un modo,
Que yo sentí la angustia de tenderle la mano...”
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:31 pm

Lo Fatal (Rubén Darío)

“Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la dura piedra, porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida conciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
Y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
Y sufrir por la vida y por la sombra y por
Lo que no conocemos y apenas sospechamos,
Y la carne que tienta con sus frescos racimos,
Y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
Y no saber adónde vamos,
¡Ni de dónde venimos...!
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MensajeTema: Re: Las mejores Poesías de todos los tiempos   Sáb Mayo 01, 2010 1:32 pm

Andrés Eloy Blanco.

“Hay un punto en el camino
donde se empieza a querer;
el que no lo vio no supo
cuándo, cómo, dónde fue.

Hubo quien lo vio y cayó
Y aún después de caer
Hizo otra vez el camino
Para caer otra vez.

No hay manera de dejarlo,
Ni de salirlo a buscar;
Es un punto en el camino
Que tiene su caminar.

Nadie sabe las razones
De este empezarte a querer,
De este seguirte queriendo,
De este quererte después.

Que se devuelven los ojos,
Que se devuelven los pies,
Que se devuelven los sueños
Adonde quiera que estés.

Yo tengo los pies enfermos
De un modo de caminar,
Que se me devuelven solos
Adonde quiera que estás”.
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Las mejores Poesías de todos los tiempos

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